![]() |
| "Il Cristo Velato", mármol 1753. Giuseppe Sanmartino |
Cuando en el horizonte solo hay pájaros negros,
con perdón de los cuervos y listos estorninos,
renace la belleza como asidero útil
y calma del espíritu.
La belleza de un cuadro, de un árbol o una estatua
te rescata del sutil precipicio de la desesperanza.
La belleza es antídoto de la desilusión,
borra el aburrimiento y te alimenta el alma.
Disuelve la desidia y te invita al viaje
que el artista te
marca.
Solo hay que tener ojos y saber distinguirla
en una noble acción o una pieza de música,
en una margarita o el vuelo de una abeja,
en una simple arruga de vestido o de piel.
A veces, la belleza,
se esconde entre las ramas azules del espíritu
y no se deja ver.
Hay belleza en el cielo, en la cara de un niño,
en las olas del mar y en una foto antigua
que el tiempo deslució con un tono amarillo.
Hay belleza en un gesto, en la forma de andar y en
las sonrisas cálidas.
Hay bellas catedrales, hermosísimos frutos
y versos entrañables.
La belleza interior es la mejor belleza,
los buenos sentimientos y la entrega sin límites,
sin precios acordados.
La belleza es AMAR sin pedir nada a cambio.
Amar y ser amado en un silencio cómplice
a espaldas de la gente.
![]() |
| Puesta de sol desde el camino de la Magdalena, Alcaracejos (2025/09/07) |


No hay comentarios:
Publicar un comentario