29 mayo 2026

La belleza

 

"Il Cristo Velato", mármol 1753. Giuseppe Sanmartino

Cuando en el horizonte solo hay pájaros negros,

con perdón de los cuervos y listos estorninos,

renace la belleza como asidero útil 

y calma del espíritu.

La belleza de un cuadro, de un árbol o una estatua

te rescata del sutil precipicio de la desesperanza.

La belleza es antídoto de la desilusión,

borra el aburrimiento y te alimenta el alma.

Disuelve la desidia y te invita al viaje 

que el artista te marca.

Solo hay que tener ojos y saber distinguirla

en una noble acción o una pieza de música,

en una margarita o el vuelo de una abeja,

en una simple arruga de vestido o de piel.

A veces, la belleza,

se esconde entre las ramas azules del espíritu

y no se deja ver.

Hay belleza en el cielo, en la cara de un niño,

en las olas del mar y en una foto antigua

que el tiempo deslució con un tono amarillo.

Hay belleza en un gesto, en la forma de andar y en

las sonrisas cálidas.

Hay bellas catedrales, hermosísimos frutos

y versos entrañables.

La belleza interior es la mejor belleza,

los buenos sentimientos y la entrega sin límites,

sin precios acordados.

La belleza es AMAR sin pedir nada a cambio.

Amar y ser amado en un silencio cómplice

a espaldas de la gente.

Puesta de sol desde el camino de la Magdalena, Alcaracejos (2025/09/07)



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