A la facultad, o capacidad, de representar objetos, personas, situaciones o conceptos, ya sean reales o ficticios, por medio de textos, imágenes, gráficos, dibujos, etc. le llamamos imaginación.
Cuando funciona, el resultado es la aparición de nuevas
ideas, nuevos caminos creados a partir de experiencias, recuerdos,
conocimientos e interacción con nuestro multicolor y polivalente entorno. La tradición
asocia la imaginación con el alma, mientras que la neurociencia moderna la
describe como una función cerebral compleja de la mente.
La imaginación va asociada a la creatividad, fantasía,
ingenio, inventiva, viveza, agudeza, chispa, figuración, ficción, mito, fábula,
simulacro, sueño, visión, quimera, etc…
Mi percepción es que la imaginación rompe las fronteras del
conocimiento pudiendo llegar a territorios presentidos, pero ignotos. La
imaginación es una herramienta quirúrgica adecuada para viajar a misterios,
secretos e incertidumbres. Ciertamente, los senderos de la imaginación, aunque
ellos no lo sepan, suelen ser caminos singulares, originales, propios de
personas con especial sensibilidad y visiones divergentes de la misma realidad.
La imaginación es sutil compañera de la Ciencia y de la Literatura;
brújula de perdidos científicos o en estado de shock y pilar solidísimo, sin
límites, en la labor de narrar. En Ciencia, es puerta de salida y parada
intermedia entre lo conocido y las posibles metas. En la Literatura, la
fantasía puede caminar desbocada en cualquier dirección, mientras que en
Ciencias el abanico está menos abierto al estar limitada por la medida y su
contrastación. Siempre, para quebrar fronteras, podremos echar mano de
tentativas mentales, es decir, procesos o situaciones imposibles de realizar en
la práctica pueden llevarse a cabo en nuestro cerebro, si somos capaces de sintonizar con él en “modo laboratorio”.
La imaginación como tal, no puede tener los mismos fines en
la Literatura que en la Ciencia. En la primera se trata de expresar, conmover,
entretener, explorar la condición humana, crear belleza, generar mundos
ficticios, etc… mientras que en el segundo caso se pretender generar
conocimiento objetivo, predecir, explicar fenómenos, validar teorías.
Tampoco coinciden en el lenguaje: para la Ciencia tiene que
ser preciso, formal, objetivo, sistemático, lógico y derivado de los hechos. El
lenguaje en la Literatura es subjetivo, emocional, creativo, usa metáforas y
otros recursos estilísticos.
Fantasear es alterar la realidad, deformarla y puede llevarse
a cabo en cualquier ámbito. La realidad literaria es bastante más plástica que
la que se deriva de la observación de la Naturaleza. La Ciencia tiene que
mantener su fidelidad con los hechos observados. En la Literatura el margen de
fidelidad lo delimitan l@s autor@s.
Como
una autora más, la IA, matizada, compara la imaginación científica con
la literaria diciendo que “La imaginación científica y literaria, aunque
distintas en propósito y método, comparten la capacidad de crear realidades y
explorar lo desconocido; la científica busca explicar y predecir lo real
mediante la razón y la experimentación (con un lenguaje objetivo y sistemático)
para generar conocimiento, mientras que la literaria explora lo posible o
imposible para expresar emociones, crear belleza y reflejar la condición humana
(con un lenguaje subjetivo y estético). Ambas convergen en la creación de mundos
nuevos y la conexión de ideas, como se ve en la ciencia ficción, donde la
literatura imagina avances científicos, y la ciencia se nutre de la fantasía
para las hipótesis.
La imaginación en
Matemáticas
Como ciencia abstracta,
mención aparte merece la imaginación en Matemáticas, ya que en su parcela no
entran ni las Ciencias Experimentales ni la Literatura.
Números, espacios y formas son conceptos abstractos que han sido producto de la imaginación. Otra cualidad para tener en cuenta es la elegancia que todos los matemáticos buscan en sus fórmulas, fruto del esfuerzo y de una fantasía destilada gota a gota. Por ejemplo, la fórmula de Euler
aunque no se entienda, une conceptos dispares y es bella y sencilla al mismo tiempo.Igual
le ocurre a sen2α + cos2α =1, identidad pitagórica
fundamental de la trigonometría, o a la ecuación de Einstein que
demuestra la equivalencia entre masa y energía, E = m·c2.
Los
abstractos conceptos matemáticos trascienden a lo físico, al permitir crear
fórmulas que explican fenómenos universales. Sirva de ejemplo la fantástica
fórmula de Newton que cuantifica la gravitación universal
La imaginación es gran aliada de la intuición, como p.e. la
que se manifiesta en la creación de los números imaginarios, en el concepto de logaritmo
o en el desarrollo del cálculo diferencial e integral. Todos estos campos se
podrían calificar como “catedrales de las Matemáticas” levantadas por geniales
arquitectos. ¡Que un número elevado al cuadrado dé negativo es un hito en la historia
de las Matemáticas! y rompió fronteras: (—3)2= 9; (3)2=
9; i2= —1.
¿Qué
decir de la creatividad para buscar nuevas soluciones y relaciones entre
variables —aparentemente desconectadas—, transformando ideas en estructuras ajustadas
y poderosas?
La
profundidad de las ecuaciones de Schrödinger o la belleza de las de Maxwell son
comparables a La Piedad de Miguel Ángel, al Guernica de Picasso o a la Mezquita
de Córdoba. Solo es cuestión de sintetizar imaginación y conocimientos, aunque
hay que reconocer que los códigos de las ecuaciones de Maxwell —o las de
Schödinger—se entienden bastante peor que el sentimiento de una madre con un
hijo muerto entre sus brazos o la serena belleza que transmiten los arcos del
espectacular templo cordobés.
***
Decía
Gustavo Adolfo Béquer que “la persona que tiene imaginación, con que
facilidad saca de la nada un mundo”. Mi traducción de esta frase es que
teniendo imaginación, no hay oportunidad pequeña. Aunque siempre existirán
imponderables, el tamaño de la oportunidad viene dado por tu interés, tus
capacidades, tus conocimientos, tu perseverancia, etc y por supuesto, por tu
imaginación.
Albert
Einstein creía que la imaginación es más importante que el
conocimiento porque, mientras el conocimiento se limita a lo que ya se sabe, la
imaginación no tiene fronteras, rodea el mundo y es la fuerza motriz para la
creatividad, la innovación y el descubrimiento de lo desconocido; permite
explorar lo imposible y construir el futuro, siendo la base de sus propios
avances como se puede comprobar en la Teoría de la Relatividad.
La
imaginación no sustituye al conocimiento, simplemente lo amplia y complementa.
Para
Cervantes, la imaginación es una fuerza poderosa que difumina los
límites entre la realidad y la ficción. Permite a los personajes crear mundos
propios o caer en engaños, pero también es una herramienta para la creación
artística, la verdad estética o para buscar salidas en nuestra propia vida. La
imaginación es una facultad creadora que, bien utilizada, trasciende la mera
ilusión, para convertirse en una forma de vivir y de entender la existencia,
una "verdad estética" donde la fe en lo posible se hace real.
Salvador
Dalí
pensaba que la imaginación es un poder ilimitado, la clave para materializar lo
onírico en realidad. Estamos ante una "locura" sagrada que se
alimenta del subconsciente y se manifiesta mediante el método paranoico-
crítico, un estado de semiconciencia donde se conectan intuiciones y recuerdos
para capturar imágenes delirantes y darles forma artística, fusionando lo real
con lo imposible, sin miedo al absurdo.
Richard
Feynman veía la imaginación como crucial para la ciencia,
creyendo que la imaginación de la naturaleza supera claramente a la nuestra, y
usaba su propia imaginación y dibujos (Diagramas de Feynman) para visualizar
conceptos complejos como la electrodinámica cuántica (QED), demostrando que la
imaginación pictórica es esencial para la comprensión profunda y la resolución
de problemas científicos más allá de las matemáticas puras, integrando lo
visual con la lógica para desentrañar el universo.
En
resumen, para Feynman, la imaginación no era un lujo, sino una herramienta
fundamental y poderosa que, combinada con el rigor científico, permite desvelar
los misterios del universo y comunicar ideas complejas de forma clara y
creativa.
La
imaginación, como capacidad humana, es eterna: fue necesaria en el pasado, es
necesaria en el presente y será necesaria en el futuro para seguir avanzando.
La imaginación se alimenta de sí misma y de la de los demás. Es similar a un
músculo que solamente crece si se ejercita. Es una llave abremundos.

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