24 enero 2026

La imaginación: Ciencia, Literatura y Matemáticas

 


A la facultad, o capacidad, de representar objetos, personas, situaciones o conceptos, ya sean reales o ficticios, por medio de textos, imágenes, gráficos, dibujos, etc.  le llamamos imaginación.

        Cuando funciona, el resultado es la aparición de nuevas ideas, nuevos caminos creados a partir de experiencias, recuerdos, conocimientos e interacción con nuestro multicolor y polivalente entorno.  La tradición asocia la imaginación con el alma, mientras que la neurociencia moderna la describe como una función cerebral compleja de la mente.

        La imaginación va asociada a la creatividad, fantasía, ingenio, inventiva, viveza, agudeza, chispa, figuración, ficción, mito, fábula, simulacro, sueño, visión, quimera, etc…

        Mi percepción es que la imaginación rompe las fronteras del conocimiento pudiendo llegar a territorios presentidos, pero ignotos. La imaginación es una herramienta quirúrgica adecuada para viajar a misterios, secretos e incertidumbres. Ciertamente, los senderos de la imaginación, aunque ellos no lo sepan, suelen ser caminos singulares, originales, propios de personas con especial sensibilidad y visiones divergentes de la misma realidad.

        La imaginación es sutil compañera de la Ciencia y de la Literatura; brújula de perdidos científicos o en estado de shock y pilar solidísimo, sin límites, en la labor de narrar. En Ciencia, es puerta de salida y parada intermedia entre lo conocido y las posibles metas. En la Literatura, la fantasía puede caminar desbocada en cualquier dirección, mientras que en Ciencias el abanico está menos abierto al estar limitada por la medida y su contrastación. Siempre, para quebrar fronteras, podremos echar mano de tentativas mentales, es decir, procesos o situaciones imposibles de realizar en la práctica pueden llevarse a cabo en nuestro cerebro, si somos capaces de sintonizar con él en “modo laboratorio”.

        La imaginación como tal, no puede tener los mismos fines en la Literatura que en la Ciencia. En la primera se trata de expresar, conmover, entretener, explorar la condición humana, crear belleza, generar mundos ficticios, etc… mientras que en el segundo caso se pretender generar conocimiento objetivo, predecir, explicar fenómenos, validar teorías.

        Tampoco coinciden en el lenguaje: para la Ciencia tiene que ser preciso, formal, objetivo, sistemático, lógico y derivado de los hechos. El lenguaje en la Literatura es subjetivo, emocional, creativo, usa metáforas y otros recursos estilísticos.

        Fantasear es alterar la realidad, deformarla y puede llevarse a cabo en cualquier ámbito. La realidad literaria es bastante más plástica que la que se deriva de la observación de la Naturaleza. La Ciencia tiene que mantener su fidelidad con los hechos observados. En la Literatura el margen de fidelidad lo delimitan l@s autor@s.

Como una autora más, la IA, matizada, compara la imaginación científica con la literaria diciendo queLa imaginación científica y literaria, aunque distintas en propósito y método, comparten la capacidad de crear realidades y explorar lo desconocido; la científica busca explicar y predecir lo real mediante la razón y la experimentación (con un lenguaje objetivo y sistemático) para generar conocimiento, mientras que la literaria explora lo posible o imposible para expresar emociones, crear belleza y reflejar la condición humana (con un lenguaje subjetivo y estético). Ambas convergen en la creación de mundos nuevos y la conexión de ideas, como se ve en la ciencia ficción, donde la literatura imagina avances científicos, y la ciencia se nutre de la fantasía para las hipótesis.

La imaginación en Matemáticas

Como ciencia abstracta, mención aparte merece la imaginación en Matemáticas, ya que en su parcela no entran ni las Ciencias Experimentales ni la Literatura.

        Números, espacios y formas son conceptos abstractos que han sido producto de la imaginación. Otra cualidad para tener en cuenta es la elegancia que todos los matemáticos buscan en sus fórmulas, fruto del esfuerzo y de una fantasía destilada gota a gota. Por ejemplo, la fórmula de Euler  

aunque no se entienda, une conceptos dispares y es bella y sencilla al mismo tiempo.

Igual le ocurre a sen2α + cos2α =1, identidad pitagórica fundamental de la trigonometría, o a la ecuación de Einstein que demuestra la equivalencia entre masa y energía, E = m·c2.

Los abstractos conceptos matemáticos trascienden a lo físico, al permitir crear fórmulas que explican fenómenos universales. Sirva de ejemplo la fantástica fórmula de Newton que cuantifica la gravitación universal

Donde F = fuerza de atracción entre dos masas; G, es la constante de gravitación universal; M y m son las dos masas que interactúan y x es la distancia que las separa. Todas estas magnitudes deben de estar en unidades del Sistema Internacional.

        La imaginación es gran aliada de la intuición, como p.e. la que se manifiesta en la creación de los números imaginarios, en el concepto de logaritmo o en el desarrollo del cálculo diferencial e integral. Todos estos campos se podrían calificar como “catedrales de las Matemáticas” levantadas por geniales arquitectos. ¡Que un número elevado al cuadrado dé negativo es un hito en la historia de las Matemáticas! y rompió fronteras: (—3)2= 9; (3)2= 9; i2= —1.

¿Qué decir de la creatividad para buscar nuevas soluciones y relaciones entre variables —aparentemente desconectadas—, transformando ideas en estructuras ajustadas y poderosas?

La profundidad de las ecuaciones de Schrödinger o la belleza de las de Maxwell son comparables a La Piedad de Miguel Ángel, al Guernica de Picasso o a la Mezquita de Córdoba. Solo es cuestión de sintetizar imaginación y conocimientos, aunque hay que reconocer que los códigos de las ecuaciones de Maxwell —o las de Schödinger—se entienden bastante peor que el sentimiento de una madre con un hijo muerto entre sus brazos o la serena belleza que transmiten los arcos del espectacular templo cordobés.

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Decía Gustavo Adolfo Béquer que “la persona que tiene imaginación, con que facilidad saca de la nada un mundo”. Mi traducción de esta frase es que teniendo imaginación, no hay oportunidad pequeña. Aunque siempre existirán imponderables, el tamaño de la oportunidad viene dado por tu interés, tus capacidades, tus conocimientos, tu perseverancia, etc y por supuesto, por tu imaginación.

Albert Einstein creía que la imaginación es más importante que el conocimiento porque, mientras el conocimiento se limita a lo que ya se sabe, la imaginación no tiene fronteras, rodea el mundo y es la fuerza motriz para la creatividad, la innovación y el descubrimiento de lo desconocido; permite explorar lo imposible y construir el futuro, siendo la base de sus propios avances como se puede comprobar en la Teoría de la Relatividad.

La imaginación no sustituye al conocimiento, simplemente lo amplia y complementa.

Para Cervantes, la imaginación es una fuerza poderosa que difumina los límites entre la realidad y la ficción. Permite a los personajes crear mundos propios o caer en engaños, pero también es una herramienta para la creación artística, la verdad estética o para buscar salidas en nuestra propia vida. La imaginación es una facultad creadora que, bien utilizada, trasciende la mera ilusión, para convertirse en una forma de vivir y de entender la existencia, una "verdad estética" donde la fe en lo posible se hace real.

Salvador Dalí pensaba que la imaginación es un poder ilimitado, la clave para materializar lo onírico en realidad. Estamos ante una "locura" sagrada que se alimenta del subconsciente y se manifiesta mediante el método paranoico- crítico, un estado de semiconciencia donde se conectan intuiciones y recuerdos para capturar imágenes delirantes y darles forma artística, fusionando lo real con lo imposible, sin miedo al absurdo.

Richard Feynman veía la imaginación como crucial para la ciencia, creyendo que la imaginación de la naturaleza supera claramente a la nuestra, y usaba su propia imaginación y dibujos (Diagramas de Feynman) para visualizar conceptos complejos como la electrodinámica cuántica (QED), demostrando que la imaginación pictórica es esencial para la comprensión profunda y la resolución de problemas científicos más allá de las matemáticas puras, integrando lo visual con la lógica para desentrañar el universo.

En resumen, para Feynman, la imaginación no era un lujo, sino una herramienta fundamental y poderosa que, combinada con el rigor científico, permite desvelar los misterios del universo y comunicar ideas complejas de forma clara y creativa.

La imaginación, como capacidad humana, es eterna: fue necesaria en el pasado, es necesaria en el presente y será necesaria en el futuro para seguir avanzando. La imaginación se alimenta de sí misma y de la de los demás. Es similar a un músculo que solamente crece si se ejercita. Es una llave abremundos.